jueves, 8 de octubre de 2015

CUANDO ERA NIÑO...

 
Cuando era niño, tal ves cerca de cumplir  los 5 años porque aún no iba a la escuela al despertar tuve miedo, un espanto que se manifestaba en preguntas temblorosas, queriendo  hallar respuestas volvía a preguntar con insistencia una y otra ves con lagrimas en los ojos a mi padre la misma pregunta. Cada ves que le preguntaba se me añadía más frustración, por un no entender, ¿papa porque tengo que morir y porque todos tenemos que morir? y ¿porque nací si e  de morir, porque papa, porque?.

Mi padre me consoló explicándome que  la muerte es algo natural, pero yo en mi alma seguía conmocionado, me preguntaba otra ves lo mismo tratando de hallar respuestas.

Después de un rato de dolor mi espíritu se calmo, sentía como mi mente dejaba de pensar en la muerte como una amenaza, aunque en lo profundo de mi ser yo sabia que la amenaza estaría aguardándome un día.

No preciso si fue ese mismo día  o fue al día siguiente o después de algunos días; que ore al Dios de mis padres al Dios de mis antepasados.

Recuerdo mi oración como si la recitara hoy mismo:

¿Dios porqué me hiciste nacer si tengo que morir ?
¿porqué crear a unos inmortales y a otros mortales?
me refiero a tus ángeles Dios
¿porqué a ellos si les concedes la eternidad y a mi no?
responde Dios
¿ porque no me hiciste como uno de tus ángeles?

ya an pasado muchos años desde aquel día y  de aquella oración y una ves más tengo la misma sensación de paz cuando pregunte al Señor,  el porqué no me hizo como uno de sus ángeles.

Ahora entiendo que aquella paz que vino sobre mí, cuando termine mi oración en aquel día, fue enviada como una respuesta divina, directo a mi espíritu como un adelanto de lo que me tocara vivir.

Gracias Dios por escuchar mi oración y atraerme al conocimiento del evangelio de Cristo y cuando tu hijo Jesucristo regrese a la tierra por segunda ves, sucederá el milagro de la transformación del cuerpo terrenal al celestial, del cuerpo  mortal al inmortal, pues seremos como los ángeles de Dios.

Sí, es tu promesa para todos los que esperan tu regreso oh Cristo.
Para los que te pertenecen como yo.
para los que creen en su corazón que Dios levanto de los muertos a Jesucristo y lo resucito dándole un cuerpo nuevo inmortal y un nombre que es sobre todo nombre.
Y para los que confiesan que Jesucristo es su Señor y salvador personal, arrepintiéndose y haciéndose sus discípulos y aprendiendo de Él cada día y así hallaremos descanso para nuestras almas, porque Cristo es manso y humilde de corazón.

Todo esto esta en al palabra de Dios.
Mi intención es dar a conocer que Dios conoce nuestros corazones Él sabe lo que nos lastima, pero Él también sabe que tiene la solución, y por esa solución Dios el Padre de las luces puede otorgarnos la Paz.

Dios les bendiga queridos hermanos y amigos lectores

¡ SOLO TÚ !

Te alabo oh Padre Celestial
te admiro Santo Dios
te agradezco por escuchar
las plegarias de un moribundo

la luz de tu amor
en mi corazón
es como una espada de eterno filo
que  separó la luz de las tinieblas

La luz de tu amor
lo confronta todo
nuestro corazón esta delante de  Tí
solo Tú oh Dios puedes encausar el alma

tus palabras son de fuego
y renacen las esperanzas
y con ese nuevo aliento
encaminas nuestros pasos
con misericordia perpetua.